Metamorfosis nazi-fascista
      del estado español

      Justo de la Cueva Alonso


      EL 27 VENDIMIARIO DE FELIPE GONZÁLEZ (Historia de una traición)

      (Prólogo de un libro inédito que fue rechazado en la mañana del 23 de febrero de 1981 por el editor que lo había encargado)


      El truco del almendruco o "la hipótesis sobre el hipócrita disimulo de una hipóstasis"

      Esta "otra" historia del PSOE, lector, es una historia en busca de un "currela". Es una historia en busca de un lector. Tal vez hayas oído alguna vez cuál es el más seguro modo de conseguir que los que asisten a una conferencia la sigan sintiendo que el conferenciante se dirige personalmente a cada uno de ellos en vez de "hacer un discurso". Consiste en que el conferenciante escoja una persona del público y hable pensando que habla sólo para esa persona. De esa misma forma ahora, cuando está cayendo la tarde y escribo esto que lees, lo hago pensando que tú, que ahora estás leyendo esta historia, eres un "currela". Uno más de los millones que no tienen más remedio que vender su fuerza de trabajo a quienes le explotan y estafan en el precio.

      Por eso es una historia a la pata la llana. Una historia en vaqueros y playeras, una historia que quisiera ver leída con boina y vino. Una historia desnudado de palabras retorcidas y elegantes. Una historia que no está escrita para los académicos ni los teóricos, como una vez programó Celso Emilio, mi amigo y compañero; para escribirla he escogido la lengua proletaria de mi pueblo, la que molesta y repele a tantos necios descastados, pequeños mequetrefes sin raíces que al poner la corbata ya no saben hablar la lengua de los obreros que están cansados. Como me enseñó Celso Emilio, no cuento esta historia para los eruditos, ni para los exquisitos, ni para los estúpidos, ni para los vacíos. La cuento para los "currelas", para los que soportan reciamente mentiras e injusticias sin cesar.

      Por eso ésta es una historia terrorista. Una historia en la que vamos a ir reventando con la goma-dos de la verdad desnuda las tapias, los velos, los muros y los disfraces que ocultan las raíces de los hechos. En la que vamos a ir rompiendo, explosionando, destrozando, las palabras. embusteras, las frases enrevesadas, el lenguaje misterioso y mentiroso con que nos engañan cada día los listos que medran por hacer esa tarea de disfraz y maquillaje de las cosas.

      Esta es una historia, lector, "currela", compañero, para descubrir el truco del almendruco. Una historia para desconfiados, para escamados, para escarmentados de que les tomen el pelo los dirigentes con cultura que la usan como confitura para disfrazar la mierda. Esas gentes que como jugadores de ventaja hacen trampa usando como ases suplementarios para ganar la partida del engaño palabras que ocultan los hechos.

      Te pondré un ejemplo. Si esta historia no estuviera escrita para ti, para un currela, sino que ya con ella pretendiera sentar plaza de "profundo", de "teórico" o, peor aún, amagar y no dar, decir cosas terribles de la clase dominante pero de forma tan oscura que en el fondo no les inquietara, habría empezado estas páginas diciendo que son "un intento de validación empírica de la hipótesis del hipócrita disimulo de una hipóstasis".

      ¿Qué? ¿A que sin diccionario no te enteras? ¿A que sin diccionario ni idea? Pues eso. De eso se trata tantas demasiadas veces. De embrollar al personal. De ocultar las cosas con palabras.

      Tiremos, por una vez, de diccionario. Hipótesis es la explicación un hecho todavía no demostrada que se acepta provisionalmente para dirigir las investigaciones o los experimentos encaminados a conseguir la verdadera explicación. Validación empírica es la acción de dar fuerza, de comprobar con la práctica que la explicación provisional de la hipótesis es la verdadera. Hipócrita es el que finge o aparenta lo que no es o siente. Hipóstasis es palabra que usan los filósofos para designar al ser o a la sustancia que está debajo de los hechos, el ser o la sustancia de la que los hechos que se nos aparecen, los fenómenos, no son más que manifestaciones.

      Pues bien, es cierto que mi hipótesis, la que pretendo comprobar y demostrar a lo largo de esta historia, es que los fenómenos del PSOE, los hechos que nos dejan ver, las idas y venidas "éticas" de Felipe, los votos y las mociones de censura, las declaraciones y los comunicados no son más que el hipócrita disimulo de la hipóstasis, de la auténtica realidad que está debajo.

      Así que te invito, lector, a una cacería de la hipóstasis de la "transición española a la democracia". Vamos a cazar la hipóstasis. Vamos a arrancarles las máscaras de la cara a estos impostores, vamos a rasgar los disfraces, a quitar antifaces, a reventar archivos secretos, a hurgar las tripas de las cosas. A descubrir el truco del almendruco. Vamos a cazar la hipóstasis. Y para esa cacería necesitamos ceñirnos bien los lomos, llevar el calzado prieto, el paso largo y la vista atenta. Y, para ir ligeros, necesitamos desembarazarnos de paso de las palabras como hipóstasis, de esas palabras herméticas, impenetrables. Del lenguaje para "escogidos", para "iniciados", para licenciados y doctores.

      ¡HIPÓSTASIS! Tienes nombre de trefulquera, de embrollona, de listorra veterana que cautiva y embelesa a pardillos quinceañeros. Pero date por cazada. Vamos por ti.


      El timo del tránsito a la democracia

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